¿Wix, una IA o una agencia? Qué pasa cuando te haces tú la web

¿Wix, una IA o una agencia? Qué pasa cuando te haces tú la web

Empiezo por lo que no te van a decir en ninguna agencia: sí, puedes hacerte tú la web. Con Wix, con WordPress o pidiéndosela a una IA. Y para algunos negocios es la decisión correcta.

La pregunta útil no es si puedes. Es qué pasa después.

Las tres opciones, y qué obtienes de cada una

Wix, Squarespace y parecidos

Arrastras bloques y ves el resultado al momento. En un fin de semana tienes algo presentable. Cuestan entre 10 y 25 € al mes y el alojamiento va incluido, así que no tienes que entender de servidores.

La pega: te quedas dentro. Si dentro de tres años quieres irte, la web no se lleva; hay que rehacerla en otro sitio.

WordPress

Más potente y la web es tuya de verdad: te la puedes llevar. A cambio, tienes que ocuparte del alojamiento, de las actualizaciones y de que un plugin no rompa otro. Es la diferencia entre alquilar un local llave en mano y comprar uno que hay que mantener.

Para un negocio local con cinco páginas, WordPress suele ser más de lo que necesitas si no vas a tener a nadie manteniéndolo.

Pedirle la web a una IA

Esta es la novedad y la que más dudas genera ahora mismo. Le describes tu negocio y en un minuto tienes una web montada, con su menú, sus secciones y sus textos.

Y funciona sorprendentemente bien para tener algo. El problema es lo que produce: una web correcta, ordenada, con buen aspecto y absolutamente intercambiable con la de cualquier otro taller de España. Textos que suenan bien y no dicen nada concreto de ti. Ni tus precios, ni tus años de oficio, ni la calle en la que estás, ni por qué tus clientes vuelven.

Donde se atasca todo el mundo

Da igual la herramienta que elijas. Los cinco puntos de atasco son siempre los mismos, y ninguno es técnico.

1. Los textos. Este se lleva el 90 % de las webs a medio hacer. Montar el diseño es entretenido; sentarse a escribir qué haces y por qué alguien debería elegirte, no. Casi todas las webs abandonadas que nos encontramos están paradas exactamente aquí, con las plantillas de ejemplo todavía puestas.

2. Las fotos. Las de banco de imágenes se notan a un kilómetro y restan más de lo que suman: un taller con la foto de un mecánico rubio sonriendo en un garaje impoluto de California no genera confianza, genera sospecha. Y hacer buenas fotos del propio local, con el sitio recogido y luz decente, cuesta una tarde entera.

3. Que exista no es que la encuentren. Este es el gordo. Publicar la web no hace que aparezca en Google. Son dos cosas distintas y la mayoría de la gente lo descubre tres meses después, cuando comprueba que no ha entrado nadie. Que te encuentren depende sobre todo de tu ficha de Google, de tus reseñas y de que la web hable el idioma que la gente teclea. Nada de eso viene incluido con la plantilla.

4. El móvil. La mayoría de tus clientes te va a buscar desde el móvil, muchas veces de pie en la calle. Las plantillas se ven bien en el ordenador y se descolocan en el móvil más de lo que parece. Revísala en un teléfono de verdad, no en la vista previa.

5. Los seis meses siguientes. Cambian los horarios, subes precios, incorporas un servicio. ¿Vas a volver a entrar? La respuesta sincera, en la mayoría de los casos, es que no. Y una web con los precios de hace dos años hace más daño que no tener web.

El coste real del «gratis»

Hacerla tú no cuesta dinero, cuesta tiempo. Estas son las horas que suele llevar de verdad, contando que es la primera vez:

Tarea Horas
Elegir plataforma y plantilla 2–4
Escribir todos los textos 6–10
Hacer y editar las fotos 3–5
Montarla y cuadrarla en móvil 8–15
Dominio, correo y ficha de Google 3–5
Total 22–39 horas

Entre tres días y una semana de trabajo. Ponle lo que vale tu hora y compara la cifra con un presupuesto antes de decidir. A veces sale a cuenta y a veces no; lo que no vale es hacer la cuenta como si tu tiempo fuera gratis.

Cuándo hacerlo tú es la decisión correcta

Lo digo en serio, no como cortesía antes de venderte algo. Hazla tú si:

  • Solo necesitas una tarjeta de presentación. Quién eres, qué haces, dónde estás y un teléfono. Si con eso te vale, no pagues por más.
  • Todos tus clientes vienen por recomendación y no necesitas captar a nadie nuevo.
  • Estás empezando y no tienes presupuesto. Una web hecha por ti hoy vale infinitamente más que una web profesional dentro de un año.
  • Te gusta trastear y vas a disfrutar el proceso. Si es así, adelante.

Cuándo no compensa

  • Cuando lo que necesitas son clientes nuevos, no una web. Son dos encargos distintos. La web es el escaparate; que alguien pase por delante es otro trabajo.
  • Cuando tus competidores ya salen por delante con web y reseñas. Ahí no compites contra una plantilla, compites contra el trabajo que llevan hecho.
  • Cuando ya lo has intentado dos veces y las dos se quedó a medias. No es falta de capacidad: es que no es tu oficio y tienes un negocio que atender.
  • Cuando la web tiene que vender —reservas, citas, presupuestos— y no solo informar.

Entonces, ¿la IA sustituye a una agencia?

Para montar la web, cada vez más. Para que esa web te traiga clientes, no.

Nosotros usamos IA todos los días y nos ahorra horas. Lo que no hace es saber qué buscan tus clientes en tu ciudad, ni conseguirte reseñas, ni darse cuenta de que tu ficha de Google tiene mal la categoría, ni entrar cada mes a comprobar si el teléfono suena más que el mes pasado.

Si alguien te vende «una web hecha con IA» por 900 € y eso es todo lo que hay, te está cobrando por veinte minutos de trabajo. Y si alguien te dice que la IA no sirve para nada, tampoco es verdad. El valor no está en montar la web: está en lo que pasa después.

Cómo salir de dudas

Antes de decidir nada, mira dónde estás: si apareces cuando alguien busca tu servicio en tu zona, quién sale por delante y qué están haciendo ellos. Con eso sabrás si tu problema se arregla con una web o si la web era lo de menos.

Te lo miramos gratis y te lo decimos claro, aunque la conclusión sea que te la hagas tú. Pide tu diagnóstico gratis y lo tienes en menos de 48 horas.

Y si lo que quieres es la otra mitad de la respuesta —cuánto cuesta que te la haga alguien— lo tenemos con cifras: qué cuesta una página web en España en 2026.

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